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Una vida transformada

Álvaro
San José, Costa Rica

Tengo recuerdos de mi vida como una vida llena de amargura, dolor y desesperación. Me sentía un fracasado, ya que no había logrado alcanzar los objetivos que me había trazado. No contaba con el nivel de bienestar que quería y me sentía como si no les estuviera ofreciendo a mis hijos nada que mereciera la pena. Todo eso cambió el día en que conocí a Vivian, un ángel que el Señor trajo a mi vida. Me invitó a conocer a Jesús y mi vida no ha vuelto a ser igual.

Durante una de sus visitas yo andaba angustiado, con muchos temores y desesperado. Ella era la última persona en esta tierra con la que me quería encontrar, porque siempre terminaba hablándome de Jesús y de que, supuestamente, Él podía solucionarlo todo. Yo no me lo podía creer hasta que un día reconocí que necesitaba ayuda. Ese día recibí a Jesús en mi vida y lloré como un niño. A partir de entonces me invadió una fuerza para tomar algunas decisiones importantes que cambiaron el rumbo de mi vida. Dejé de fumarme un paquete de cigarrillos al día y de beber medio litro de ron por las noches.

Ahora mi vida está escondida con Cristo Jesús (Colosenses 3:3). Puedo afirmar con sinceridad «que habiendo sido yo ciego, ahora veo» (San Juan 9:25). Gracias a la labor misionera de la Familia Internacional muchas personas han tenido la oportunidad de experimentar el amor de Cristo. Ustedes me han enseñado a leer la Biblia y a orar. Gracias por la ayuda que me han brindado.