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Triunfos en la Tribulación

Triunfos en la Tribulación

David Brandt Berg

Por desgracia, la Gran Tribulación —el período que comprende los últimos tres años y medio del régimen del Anticristo, justo antes de la segunda venida de Jesús— ha sido mal interpretada y mal entendida por mucha gente. Muchos se imaginan la Tribulación como una época en que se desatará un infierno en la Tierra para todos los creyentes en el único y verdadero Dios. Yo puedo demostrar Biblia en mano que no será así, gracias a Dios.

Primero repasemos en el Evangelio del apóstol Mateo lo que dijo Jesús a Sus discípulos acerca de la Tribulación y los acontecimientos previos a ella.

Estando Él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: «Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de Tu venida y del fin del siglo?»

Respondiendo Jesús, les dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en Mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo”; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.

»Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de Mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

»Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora [la imagen de la  Bestia, un ídolo del Anticristo] de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), [...] habrá [...] gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá». Mateo 24:3-15,21

Si bien es indudable que durante ese tiempo sucederán hechos espantosos, también es cierto que el pueblo de Dios contará con poderes impresionantes para resguardarse, defenderse, salvarse y seguir adelante hasta el final. Sí, será una época de gran persecución y de grandes batallas; pero no debería asustarnos, pues si pertenecemos a Dios, de algún modo Él cuidará de nosotros.

Además escogerá a valerosos hombres y mujeres, profetas y profetisas, para guiar a los Suyos, y les concederá ayuda sobrenatural para que los defiendan del Anticristo y sus fuerzas. De esa manera podrán continuar proclamando la verdad hasta la venida del Señor, cuando «nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados para recibir al Señor en el aire» (1 Tesalonicenses 4:17).

«El pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará» (Daniel 11:32, NBLH). Los que verdaderamente conocen a Jesús serán fuertes a pesar del Anticristo y de la persecución. Cuanto más empeoren las cosas, más se derramará el Espíritu de Dios desde lo alto para ayudarnos a resistir a las tenebrosas fuerzas que lucharán contra nosotros. «Como tus días serán tus fuerzas» (Deuteronomio 33:25).

Por toda la Biblia hay relatos de cómo el Señor dotó de poderes milagrosos y protegió a Sus profetas y seguidores. Por eso estoy seguro de que durante el Tiempo del Fin nuestros poderes se multiplicarán enormemente. A quienes creen en Él, lo conocen de verdad y lo siguen, Dios les concederá poderes sobrenaturales para defenderse y hasta para atacar a las fuerzas del Anticristo.

En Apocalipsis 11 se describe a dos testigos de Dios del Tiempo del Fin que tendrán poder para echar maldiciones y enviar plagas sobre los impíos, y hasta para hacer descender fuego divino que consuma a sus enemigos. ¡Grandes siervos de Dios librarán victoriosas batallas contra los demonios del infierno! No habrá nada que pueda hacer el Anticristo para detenerlos, hasta exactamente 3 días y medio antes de la venida del Señor. Entonces se le permitirá matarlos, y mientras los impíos estén regocijándose por su muerte, el Señor volverá de pronto con poder y gran gloria para resucitarlos y arrebatarlos a ellos y al resto de los «muertos en Cristo», los salvos de todas las épocas (1 Tesalonicenses 4:16; 1 Corintios 15:51-54). Será un glorioso triunfo para el pueblo de Dios, que demostrará que Él tiene potestad sobre la propia muerte.

Yo creo que, en cierto sentido, esos dos testigos de Apocalipsis 11 simbolizan a todos los que conocen a Dios y están de Su lado. Estoy convencido de que en esos días recibirán fuerzas para ayudarlos a sobrevivir tanto como sea posible. El apóstol Pablo escribió: «Donde el pecado abunda, la gracia sobreabunda» (Romanos 5:20). Y cuando abunde el poder de Satanás, el poder de Dios sobreabundará para proteger a los Suyos. Los planes divinos no se truncarán. Tendrá millones de testigos hasta el mismísimo final.

Es más, la Palabra de Dios dice que en esos últimos tres años y medio el Señor nos defenderá, no solo otorgándonos grandes poderes, sino también enviando monstruos y plagas para atormentar a nuestros enemigos. Los capítulos 8 y 9 del Apocalipsis hablan de las «trompetas de Tribulación» y de los terribles castigos que se desencadenarán, monstruos espantosos sacados del «pozo del abismo» a los que Dios encomendará que atormenten a los impíos, pero sin hacer daño a los que tengan el sello de Dios en la frente (Apocalipsis 9:4). Cuando Dios desate esas pestes, plagas y monstruos sobre la gente del Diablo —los impíos—, éstos estarán tan ocupados tratando inútilmente de defenderse que no dispondrán de mucho tiempo para perseguir a los justos. Es posible que atrapen y maten a unos cuantos hijos de Dios, puesto que habrán jurado eliminar a los que se nieguen a aceptar la marca de la Bestia y adorar al Anticristo. Es posible que algunos sufran martirio, como sucede aun hoy en día; pero habrá una gran hueste que marchará triunfante y protegida por Dios a lo largo de toda la Tribulación.

Dejemos de ver, entonces, la Tribulación como una terrible derrota, una época de pura persecución y sufrimiento. Algo de eso habrá; pero estoy convencido, por la lectura de las Escrituras y conociendo cómo es Dios y Su manera de proceder con los hombres, de que será más que nada un período de grandes victorias sobre las fuerzas de Satán y de enormes triunfos sobre los impíos que se opongan a Cristo. Aunque serán tiempos difíciles, el pueblo de Dios resplandecerá más que nunca con la verdad.

Si perteneces a Jesús y lo sigues de cerca, cuando llegue la hora tendrás todo lo que necesites. Tendrás fuerzas para el momento y en todo momento, fuerzas milagrosas procedentes de Dios. El ejército de Dios no puede ser derrotado, ni el plan divino frustrarse. Si estás del bando de Dios, estás destinado a ganar. No puedes perder. Dios te cuidará y se valdrá de ti como nunca.