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Un vistazo a lo que nos aguarda

Las predicciones actuales sobre el futuro del mundo van desde lo utópico a lo catastrófico. ¿Vamos rumbo a un futuro radiante, o nos aguarda un aciago porvenir? ¿O quizás ambas cosas? ¿Logrará superar la humanidad siglos de conflictos y explotación, con poca visión de futuro, y labrar una sociedad unificada sobre la base de la paz y la armonía? O, por el contrario, ¿se sumirá nuestro planeta en el caos y acabará por convertirse en un desierto ambiental?

Los profetas de la Biblia predijeron impresionantes sucesos. Muchos de sus vaticinios se han cumplido ya. Por ejemplo, existen más de 400 profecías sobre Jesucristo —todas ellas escritas cientos de años antes de Su nacimiento— que se cumplieron durante Su vida en la Tierra. La probabilidad de que siquiera 8 de tales profecías se cumplieran en un solo hombre era de uno entre cien mil billones.

Así y todo, más importante para nosotros hoy en día es saber que existen otros cientos de profecías sobre el futuro y sobre la situación que habrá en el mundo. Algunas de ellas se están cumpliendo en nuestra época y presagian el cumplimiento de otras más en un futuro cercano, incluso durante nuestra vida. Estos acontecimientos que han de venir son de tal magnitud y trascendencia que seguramente querrás estar preparado para ellos.

Nuestro futuro se auguró hace miles de años. Tú puedes conocerlo.

Enseguida, un breve resumen en orden cronológico de los sucesos y circunstancias predichos en la Biblia.

1. Señales de los tiempos
Jesús indicó que Su regreso y el fin del mundo tal como lo conocemos serían anunciados por una serie de señales que hoy en día se están haciendo realidad. Él, al igual que otros autores bíblicos, comparó esas señales con el trabajo de parto de una mujer que se apresta a dar a luz a un hijo. Muchos de esos dolores de parto, como las guerras, las hambrunas, los terremotos y las epidemias, han estado presentes desde hace ya mucho tiempo.

No obstante, en la era contemporánea el hombre ha inventado armas capaces de infligir muerte y destrucción sin precedentes. El hambre es una realidad que afecta a millones, y la FAO —Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura— calcula que cada día 800 millones de personas padecen hambre. La desnutrición infantil contribuye a la mitad de las muertes de niños en el mundo. La contaminación, el calentamiento global y el agotamiento de los recursos apuntan hacia un incremento del hambre, con violentas consecuencias. Además, como nunca en el curso de la Historia, el Evangelio se ha difundido en todas las naciones por radio, por televisión y por Internet.

Daniel, profeta judío que vivió 500 años antes de Jesús, escribió que en los postreros tiempos los viajes, el conocimiento y la educación aumentarían, algo que en años recientes ha sucedido y continúa sucediendo a ritmo exponencial. Volviendo a la alegoría bíblica, el parto que antecede al alumbramiento no se dilata indefinidamente; por eso creemos que resta muy poco tiempo antes que estos acontecimientos culminen con el retorno de Cristo.

Referencias bíblicas

Estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: «¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de Tu venida y del fin del mundo?»

Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. Todo esto será apenas el comienzo de los dolores.

"Because of the increase of wickedness, the love of most will grow cold, but he who stands firm to the end will be saved. And this gospel of the kingdom will be preached in the whole world as a testimony to all nations, and then the end will come." (Mateo 24:3,6-8,12-14 NVI)

»Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Daniel 12:4).

2. El Anticristo
Un hombre maligno —descrito con muchos calificativos por los profetas, pero hoy conocido más comúnmente como el Anticristo— asumirá el poder a la cabeza de un gobierno mundial. Al principio su naturaleza maligna no se hará patente; es más, muchos lo considerarán un salvador, dada su capacidad de solucionar los problemas más pertinaces que aquejan al planeta. Logrará, por ejemplo, una distribución y consumo más ecuánime de los recursos; el fin de centenarias hostilidades entre naciones, ideologías y religiones, y una reducción de la inestabilidad y explotación económicas. Será un hombre de guerra que, sin embargo, obtendrá el poder con intrigas y medios pacíficos. Se aliará a Satanás y terminará siendo la personificación del mal.

Referencias bíblicas

Hijitos, esta es la hora última. Ustedes han oído que viene el Anticristo (1 Juan 2:18).

¡Nadie os engañe de ninguna manera!, pues no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros (2 Tesalonicenses 2:3,4,9).

[Este] miserable […] se insinuará astutamente y se apoderará del reino por intrigas. […] Hará lo que no habían hecho ni sus padres ni los padres de sus padres: distribuirá entre ellos el botín, despojos y riquezas, y tramará maquinaciones contra las fortalezas, aunque solo por un tiempo (Daniel 11:21,24 BJ).

Cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; causará grandes ruinas, prosperará, actuará arbitrariamente y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; en su corazón se engrandecerá y, sin aviso, destruirá a muchos. Se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana (Daniel 8:23-25).

Adoraron a [Satanás] que había dado autoridad a la bestia [el Anticristo], y adoraron a la bestia, diciendo: «¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?» […] Se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida (Apocalipsis 13:4,7-8).


3. El pacto
La Biblia habla de un «pacto santo» que el Anticristo establecerá o en el que por lo menos será un actor muy relevante. Dicho tratado proporcionará transitoriamente una medida de paz y seguridad al mundo y contemplará una solución para el corrosivo conflicto entre israelíes y palestinos. El pacto permitirá la reconstrucción del templo judío de Jerusalén. La firma de este convenio marcará el comienzo de los últimos siete años del dominio de los hombres sobre la Tierra.

Cumplidos aproximadamente tres años y medio desde la firma del acuerdo, y luego de sobrevivir a lo que a todas luces podría ser un atentado contra su vida, el Anticristo, cegado por su megalomanía, romperá el pacto, se declarará Dios y proscribirá todo culto religioso, salvo la adoración de su persona.

Referencias bíblicas

El gobernante firmará un tratado con el pueblo por un período de un conjunto de siete [una hebdómada, siete años], pero al cumplirse la mitad de ese tiempo, pondrá fin a los sacrificios y a las ofrendas (Daniel 9:27 NTV).

Después que se haya hecho alianza con él, [el Anticristo] actuará con engaño, y subirá y ganará poder con poca gente. […] Pondrá su corazón contra el pacto santo. […] Se enfurecerá contra el pacto santo y actuará contra él. Con halagos corromperá a los que obran inicuamente hacia el pacto (Daniel 11:23,28,30,32 NBLH).

Me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas. […] Vi una de sus cabezas [el Anticristo] como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia (Apocalipsis 13:1,3).


4. La imagen de la Bestia
Cuando el Anticristo rompa el pacto se erigirá en el predio del templo judío la misteriosa «abominación desoladora». Varias veces en sus escritos el profeta Daniel aludió a ella. Más adelante Jesús confirmó que el establecimiento de esa abominación marcará el comienzo de un período de 1260 días conocido como la Gran Tribulación. Daniel menciona varias veces la capacidad desoladora que tendrá dicha abominación. El libro del Apocalipsis la llama la «imagen de la Bestia» y revela que tendrá poder para hacer matar a quienes no la adoren.

La tal abominación podría ser una especie de efigie cibernética del Anticristo dotada de inteligencia artificial que le permita hablar y emitir órdenes. ¡El gobierno del Anticristo exigirá su adoración! No obstante, quienes se avengan a ello quedarán condenados a la misma suerte que el diabólico Anticristo.

Referencias bíblicas

Se levantarán [las] tropas [del Anticristo], que profanarán el santuario y la fortaleza, quitarán el sacrificio continuo y pondrán la abominación desoladora (Daniel 11:31).

Cuando veáis en el Lugar santo la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel […], habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá (Mateo 24:15,21).

[El falso profeta del Anticristo] engaña a los habitantes de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que le hagan una imagen a la bestia que fue herida de espada y revivió. Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablara e hiciera matar a todo el que no la adorara (Apocalipsis 13:14,15).

Un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: «Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de Su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero» (Apocalipsis 14:9,10).

V. también Daniel 9:27.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador (Daniel 9:27).

5. La Gran Tribulación
Una vez vulnerado el pacto, el mundo se sumirá en un caos social sin precedentes por espacio de tres años y medio. En terminología bíblica, este período se conoce como la «Gran Tribulación». El Anticristo será enteramente poseído por Satanás, y su gobierno perseguirá a los que se nieguen a rendirle pleitesía.

Entrará entonces en vigor un sistema monetario electrónico. Así, a todo el que desee «comprar o vender» se le exigirá tener la «marca de la Bestia». Esta podría ser un número de cuenta personal, probablemente un microchip implantado en la mano derecha o en la frente de las personas. Enigmáticamente, esa cuenta estará vinculada al número 666. La Palabra de Dios advierte que no se debe aceptar esa marca.

Mientras tanto, Dios ayudará a los cristianos y a otras personas que se opongan al Anticristo. En defensa de ellos desatará atroces plagas y pestilencias sobre el Anticristo y sus partidarios. Consta asimismo que dos profetas de Dios harán portentos y desafiarán públicamente al Anticristo. Es probable que no sean los únicos dotados de poderes excepcionales; otros creyentes podrían poseer facultades similares.

Referencias bíblicas

Habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados (Mateo 24:21,22).

Hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis (Apocalipsis 13:16-18).

Se le dieron a la mujer [que aquí simboliza a quienes creen en Jesús] las dos alas de la gran águila para que volara de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. […] Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 12:14,17).

El pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará (Daniel 11:32 NBLH).

Del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder, como el poder que tienen los escorpiones de la tierra. Se les mandó que no dañaran la hierba de la tierra, ni cosa verde alguna ni ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuvieran el sello de Dios en sus frentes. Pero no se les permitió que los mataran, sino que los atormentaran cinco meses; y su tormento era como el tormento del escorpión cuando hiere al hombre. En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos (Apocalipsis 9:3-6).

[Un ángel otorgará autoridad] a dos testigos, y ellos profetizarán por 1260 días, vestidos de cilicio. […] Si alguien quiere hacerles daño, de su boca sale fuego y devora a sus enemigos. Así debe morir cualquiera que quisiera hacerles daño. Ellos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva durante los días en que ellos profeticen; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda suerte de plagas todas las veces que quieran (Apocalipsis 11:3,5,6 NBLH).


6. Guerra nuclear
En determinado momento, probablemente hacia el final del período de tres años y medio de Gran Tribulación, el Anticristo y diez «reyes» que aunarán fuerzas con él destruirán a la misteriosa «Babilonia la grande». Por la descripción que hace el texto es factible que sea por medio de una conflagración nuclear. La Escritura indica que esta Babilonia no es la antigua ciudad o imperio que llevaba ese nombre; más bien se trata del sistema mundial materialista y capitalista, cuyo prototipo serían hoy los EE.UU., pero que podría entenderse también en un sentido mucho más amplio. Según las visiones del profeta Daniel, los diez reyes que se aliarán con el Anticristo saldrán de regiones que formaban parte del antiguo Imperio Romano y por lo tanto podrían representar a Europa.

Referencias bíblicas

Vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. […] En su frente tenía un nombre escrito, un misterio: «Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra». Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Jesús (Apocalipsis 17:3,5,6).

Los diez cuernos que has visto son diez reyes que aún no han recibido reino; pero recibirán autoridad como reyes por una hora, juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito: entregarán su poder y autoridad a la bestia. […] Y aborrecerán a la ramera, la dejarán desolada y desnuda, devorarán sus carnes y la quemarán con fuego (Apocalipsis 17:12,13,16).

En un solo día vendrán sus plagas: muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego […]. Los reyes de la tierra que han fornicado con ella y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella cuando vean el humo de su incendio. Poniéndose lejos por el temor de su tormento, dirán: «¡Ay, ay de la gran ciudad, de Babilonia, la ciudad fuerte!, porque en una sola hora vino tu juicio». Los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías: […] «¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de sus riquezas! ¡En una sola hora ha sido desolada!» (Apocalipsis 18:8-11,19).

V. también Daniel 7:7-8,19-24.

Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas (Daniel 7:7-8).

Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.

Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará (Daniel 7:19-24).


La segunda venida de Jesucristo
Al final de la Gran Tribulación, Jesús regresará. El sol y la luna se oscurecerán; pero en ese momento una luz esplendorosa iluminará todo el mundo, seguida por el sonido de una potente trompeta. Jesús aparecerá en las nubes del cielo rodeado de ángeles, visible desde todas partes del planeta. Entonces rescatará a Sus seguidores, que serán dotados de nuevos cuerpos gloriosos e inmortales y se elevarán por encima de la Tierra en un inédito acontecimiento que se conoce como el Rapto o Arrebatamiento. La Escritura es muy clara al indicar que eso tendrá lugar «inmediatamente después de la Tribulación» y no antes, como se ha visto representado en novelas y películas difundidas en los últimos años.

Referencias bíblicas

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas (Mateo 24:29).

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 11:15).

Miré, y vi una nube blanca. Sentado sobre la nube, uno semejante al Hijo del hombre, que llevaba en la cabeza una corona de oro (Apocalipsis 14:14-16).

Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y todas las tribus de la tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Enviará Sus ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro (Mateo 24:30-31).

Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados (1 Corintios 15:51-52).

El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras (1 Tesalonicenses 4:16-18).


8. La cena de las bodas del Cordero
Se celebrará entonces en el Cielo un gran festejo denominado la «cena de las bodas del Cordero». Uno de los títulos de Jesús es el de «Cordero de Dios» , y Su esposa son todas las personas que creen en Él . La metáfora nupcial se emplea en la Biblia para describir la intimidad espiritual que existe entre Cristo y Su pueblo, y la amorosa y ardiente unión de pensamiento, corazón y espíritu aparejada a dicha relación.

En la cena de las bodas, Jesús se unirá a los que hayan sido rescatados durante el Arrebatamiento y a Sus seguidores de todas las épocas. Posteriormente, en el Tribunal de Cristo, los recompensará ciñéndoles coronas eternas de vida.

Referencias bíblicas

Oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como la voz de grandes truenos, que decía: «¡Aleluya!, porque el Señor, nuestro Dios Todopoderoso, reina. Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y Su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente (pues el lino fino significa las acciones justas de los santos)». El ángel me dijo: «Escribe: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”» (Apocalipsis 19:6-9).

El Hijo del hombre [Jesús] vendrá en la gloria de Su Padre, con Sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras (Mateo 16:27).

Cuando aparezca el Príncipe de los pastores [Jesús], vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria (1 Pedro 5:4).


9. La ira de Dios
Al mismo tiempo que se celebren en el Cielo las bodas del Cordero, en el mundo se desatarán plagas devastadoras. La Biblia las llama la «ira de Dios», y estarán dirigidas contra el Anticristo y sus huestes.

Referencias bíblicas

Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: «[…] Las naciones se airaron y Tu ira ha venido: el tiempo […] de destruir a los que destruyen la tierra» (Apocalipsis 11:16,18).

Salieron los siete ángeles con las siete plagas […]. Fue el primero y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y este se convirtió en sangre como de muerto, y murió todo ser viviente que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual le fue permitido quemar a los hombres con fuego. Los hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubrió de tinieblas. La gente se mordía la lengua por causa del dolor y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y el agua de este se secó para preparar el camino a los reyes del oriente. El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: «¡Ya está hecho!» (Apocalipsis 15:6, 16:2-4,8-12,17).


10. La Batalla de Armagedón
En una planicie del norte de Israel el Anticristo convocará a sus ejércitos. Desde allí lanzará su campaña final contra las naciones que se le opongan. En ese momento Jesús y Sus huestes celestiales retornarán a la Tierra para exterminar a las fuerzas del Anticristo y librar a quienes hayan desafiado su tiranía. El Anticristo y su principal esbirro, el falso profeta, serán arrojados vivos al «lago de fuego», donde pagarán sus maldades. Satanás, que ha atormentado a la humanidad a lo largo de la Historia y habrá poseído al Anticristo, será recluido en el «Abismo».

Referencias bíblicas

Van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso […], en el lugar que en hebreo se llama Armagedón (Apocalipsis 16:14,16).

Vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. […] Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos. […] En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:11,14,16).

Después saldrá el Señor y peleará contra aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. En aquel día se afirmarán Sus pies sobre el Monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén, al oriente. El Monte de los Olivos se partirá por la mitad, de este a oeste, formando un valle muy grande […]. Y vendrá el Señor, mi Dios, y con Él todos los santos. (Zacarías 14:3-5).

Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra Su ejército. La bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo (Apocalipsis 19:19-21).

Vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañara más a las naciones hasta que fueran cumplidos mil años (Revelation 20:1-3).


11. El Milenio
Se iniciará entonces la restauración del planeta, asolado por la guerra. Jesús regirá la Tierra por 1.000 años asistido por los que fueron Sus seguidores mientras vivían en ella. A esta época se la suele llamar el Milenio. Durante ese período el mundo vivirá una auténtica edad de oro comparada con las épocas precedentes. Se restablecerán en gran medida la paz y la armonía perdidas, y se acabará la enemistad natural que existe entre los animales y entre el hombre y los animales. Luego de los cataclismos asociados con el Armagedón, habrá sobrevivientes que no habrán seguido al Anticristo pero tampoco creído en Cristo. Ellos proseguirán su vida en un mundo más sencillo y justo, en el que la ley fundamental será amar a Dios y al prójimo.

Referencias bíblicas

El Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido . El reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo [serán] dados al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios lo servirán y obedecerán (Daniel 7:27).

Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos […]. Serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con Él mil años (Apocalipsis 20:4,6).

Él juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos. Convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra (Isaías 2:4).

Toda la tierra está en reposo y en paz (Isaías 14:7).

He aquí que Yo [el Señor] hago cosa nueva; abriré camino en el desierto y ríos en la tierra estéril. Las fieras del campo me honrarán(Isaías 43:19-20).

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca pacerá junto a la osa, sus crías se recostarán juntas; y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra; el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo Mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar (Isaías 11:6-9).


12. La batalla de Gog y Magog
Al término del Milenio, Satanás será liberado del Abismo. Captará seguidores y organizará una rebelión contra Jesús y Su gobierno. Por inconcebible que parezca, logrará un montón de adeptos que se sublevarán contra las condiciones imperantes durante el reinado benigno pero firme de Jesús durante el Milenio.

La rebelión será aplastada, y toda la superficie de la Tierra quedará arrasada durante la batalla de Gog y Magog. Seguidamente se renovará la faz del planeta, que se transformará en un hermoso vergel.

Referencias bíblicas

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la Tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar. Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió (Apocalipsis 20:7-9).

Los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. […] Los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán (2 Pedro 3:10,12). El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de sus lugares (Apocalipsis 6:14).

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más (Apocalipsis 21:1 [V. también 2 Pedro 3:13]).


13. El juicio ante el gran trono blanco
Luego de este cataclismo, toda la gente que haya vivido desde el principio de los tiempos y que no haya conocido a Jesús o no haya creído en Él, resucitará y comparecerá ante el trono de Dios para ser juzgada. Cada uno recibirá el premio o castigo que merezca según sus obras y será destinado al lugar que le corresponda en el mundo espiritual. Satanás será arrojado al lago de fuego.

Referencias bíblicas

Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ellos . El que estaba sentado en el trono dijo: […] «Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin» (Apocalipsis 21:5-6).

Vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras (Apocalipsis 20:12-13).

Serán reunidas delante de Él todas las naciones […]. Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: «Venid, benditos de Mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. […] De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis». […] Entonces dirá también a los de la izquierda: «Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. […] De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a Mí lo hicisteis». Irán estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna (Mateo 25:32,34,40-41,45-46).

El diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos . El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:14-15 ).


14. La ciudad celestial
Sobre la superficie recreada de la Tierra descenderá entonces la gran ciudad celestial de Dios, caracterizada por su forma piramidal y sus astronómicas dimensiones: una base de 2.200 kilómetros de lado y 2.200 kilómetros de altura hasta el vértice. ¡Dios y Jesús morarán en esa ciudad, acompañados de todos los que los aman y sirven!

Referencias bíblicas

Yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo. Y oí una gran voz del cielo, que decía: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán Su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron». El que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas. […] Al que tiene sed, le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida. El vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será Mi hijo».

Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras y habló conmigo, diciendo: «Ven acá, te mostraré la desposada, la esposa del Cordero». Me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto y me mostró la gran ciudad, la santa Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios. Tenía la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto, con doce puertas, y en las puertas doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Tres puertas al oriente, tres puertas al norte, tres puertas al sur, tres puertas al occidente. El muro de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida como un cuadrado: su longitud es igual a su anchura. Con la caña midió la ciudad: doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro: ciento cuarenta y cuatro codos, según medida de hombre, la cual era la del ángel. El material de su muro era de jaspe, pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas. El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisopraso, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente.

En ella no vi templo, porque el Señor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera. Las naciones que hayan sido salvas andarán a la luz de ella y los reyes de la tierra traerán su gloria y su honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Llevarán a ella la gloria y el honor de las naciones. No entrará en ella ninguna cosa impura o que haga abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Después me mostró un río limpio, de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, Sus siervos lo servirán, verán Su rostro y Su nombre estará en sus frentes. Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos (Apocalipsis 21:1-7,9-27, 22:5).


Ese es el final feliz de la historia. Si bien se avecinan sucesos espeluznantes, es muy alentador saber que Dios es dueño de la situación y que después de la noche tenebrosa nos aguarda un mañana espléndido y eterno. Todas estas cosas se cumplirán, y la mejor manera de prepararte para ellas es pedirle a Jesús que entre en tu corazón. Él responderá a tu llamado y te bendecirá con vida y felicidad eternas, desde ahora y para siempre. Puedes gozar de vida eterna, en el ambiente celestial que reinará en la nueva Tierra y en la propia ciudad de Dios, si tan solo haces esta sencilla oración o una parecida: Jesús, te ruego que entres en mi corazón. Perdona todas las faltas que he cometido y concédeme vida eterna. Ayúdame a amarte y a compartir Tu amor y Tu verdad con los demás. Amén.

Si deseas conocer mayores detalles sobre los sucesos predichos para el Tiempo del Fin y lo que nos aguarda después, escribenos en este enlace y solicita nuestra colección de libritos sobre el futuro: Ya estaba escrito, Ascenso y caída del Anticristo y Del fin a la eternidad.