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Encrucijadas

Encrucijadas

Mensajes de Jesús

El viajero que llega a una encrucijada se ve en una magnífica situación, ya que dispone de varias opciones. Puede seguir adelante, dar media vuelta y regresar por donde vino, o cambiar de dirección, ya a la izquierda, ya a la derecha.

Yo me sirvo de las encrucijadas de la vida para ayudar a algunos a reconocer sus errores o giros equivocados y ofrecerles la posibilidad de enmendar el rumbo. A otros, las encrucijadas les permiten tomar una senda que a la larga los llevará más lejos. Para otros más, son una confirmación de que van bien encaminados, a fin de que sigan adelante con renovado vigor y convicción. En cualquier caso, quien llega a una encrucijada debe considerarla una oportunidad, pues si me pregunta en qué dirección debe ir, Yo se lo indicaré.

Tal vez esa nueva dirección sea algo que nunca has hecho. Incluso algo que te asusta. O lo mismo que llevas años haciendo. Sea cual sea el camino que te indique que tomes, te dotaré con lo que te haga falta. Si das un paso por el camino que te muestro, te concederé lo que necesites para el siguiente paso. Si precisas más fe, pídemela, y Yo alimentaré tu fe. Si te hace falta más valor, clama a Mí, y alentaré tu corazón. Si necesitas más fuerzas o perseverancia para sortear nuevos obstáculos, búscame y deposita en Mí tu confianza. Paso a paso, en la medida en que me sigas, continuaré ayudándote.

Por eso, en lugar de inquietarte cuando llegues a una encrucijada, ilusiónate, sabiendo que estoy a tu lado para instruirte, guiarte y auxiliarte. Conozco tu corazón y sé qué destinos te proporcionarán más felicidad y satisfacción. Si no sabes para dónde ir, pídeme que te oriente y a continuación emprende camino. Siempre estoy contigo, dondequiera que te encuentres, hagas lo que hagas. Estoy a tu lado en todo momento. Te amo, y nunca te defraudaré.—Jesus