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La cena del Señor

La cena del Señor, a la que también se llama comunión, es un rito sencillo que Jesús pidió a Sus seguidores que observaran en memoria de Su sacrificio por la humanidad (1 Corintios 11:25). Los creyentes comparten el pan —el cual se parte para representar que el cuerpo de Jesús fue quebrado para la curación de nuestro cuerpo— y el vino, que representa Su sangre derramada para el perdón de nuestros pecados. Profesamos que por medio del sacrificio y muerte de Cristo en la cruz, Dios no solo propició la salvación de las almas de toda la humanidad, sino también la curación de nuestras dolencias físicas.

  • Mateo 26:26-28; Lucas 22:17-20; Juan 6:51; 1Corintios 11:23-26; Isaías 53:5

Referencias Bíblicas

Mateo 26:26–28 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a Sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Lucas 22:17–20 Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el Reino de Dios venga. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es Mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de Mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que por vosotros se derrama.

Juan 6:51 Yo soy el pan vivo que descendió del Cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo daré es Mi carne, la cual Yo daré por la vida del mundo.

1Corintios 11:23–26 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de Mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de Mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.

Isaías 53:5 Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados.

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