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Fe

La Biblia señala que Dios honra y premia a quienes se acercan a Él con fe (Hebreos 11:6). La fe crece y se fortalece mediante el estudio de la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Una fe viva se traduce en actos (Santiago 2:17). Estimamos que nuestra fe debería integrarse a todos los ámbitos de nuestra vida e interacciones. «El justo por la fe vivirá» (Romanos 1:17).

Estamos convencidos de que Dios vela por cada uno de Sus hijos y pretende orientarlos, apoyarlos, consolarlos, fortalecerlos y proveer para ellos. Nuestra fe nos hace capaces de confiar en Él de cara a las pruebas y exigencias de la vida, por más que no siempre entendamos Sus caminos ni por qué permite que enfrentemos dificultades. Confiamos en que al encomendar nuestra vida, nuestras aspiraciones y nuestro futuro a Dios, Él cumplirá las promesas que nos ha hecho. Hará que todo lo que acontezca en la vida de quienes lo aman, a la postre redunde en su bien (Romanos 8:28).

  • Hebreos 11:1,6; Marcos 9:23; Mateo 8:24-26; 2 Corintios 5:7; Mateo 9:29; Hebreos 10:35; Proverbios 3:5-6; Isaías 55:8-11; Salmos 27:13-14, 23:1-4, 34:15,17-19, 91:14-16

Referencias Bíblicas

Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Marcos 9:23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Mateo 8:24–26 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero Él dormía. Y vinieron Sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

2 Corintios 5:7 Por fe andamos, no por vista.

Mateo 9:29 Conforme a vuestra fe os sea hecho.

Hebreos 10:35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón.

Proverbios 3:5–6 Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.

Isaías 55:8–11 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será Mi palabra que sale de Mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Salmos 27:13–14 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera al Señor.

Salmos 23:1–4 El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de Su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infundirán aliento.

Salmos 34:15,17–19 Los ojos del Señor están sobre los justos, y atentos Sus oídos al clamor de ellos. Claman los justos, y el Señor oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará el Señor.

Salmos 91:14–16 Por cuanto en Mí ha puesto su amor, Yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido Mi nombre. Me invocará, y Yo le responderé; con él estaré Yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré Mi salvación.

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