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Intervención divina

Constan en la Biblia una serie de hechos sobrenaturales que desafían toda explicación. Creemos que a lo largo de la Historia Dios ha intervenido en el mundo natural a fin de alterar sobrenaturalmente determinadas circunstancias y condiciones, y que sigue haciéndolo en la actualidad para manifestar Su amor y poder.

Durante Su tránsito por la Tierra, Jesús no se limitó a expresar Su amor por la humanidad consolando y sanando espiritualmente a las personas, sino que además obró milagros para dar de comer a los hambrientos y curar sus cuerpos enfermos y lisiados. Dado que «Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Hebreos 13:8), tenemos la convicción de que sigue realizando milagros en la actualidad.

  • Mateo 4:23-24, 10:1; Marcos 16:17-18; Mateo 8:16-17; Lucas 7:12-16; 1 Corintios 12:7-10; Juan 14:12

Referencias Bíblicas

Mateo 4:23–24 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió Su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.

Mateo 10:1 Entonces llamando a Sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

Marcos 16:17–18 Y estas señales seguirán a los que creen: En Mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Mateo 8:16–17 Y cuando llegó la noche, trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Lucas 7:12–16 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.

1 Corintios 12:7–10 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque Yo voy al Padre.

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