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Discipulado

El discipulado cristiano se caracteriza por el compromiso de creer en Jesús y seguir Sus enseñanzas. «Si vosotros permanecéis en Mi palabra, seréis verdaderamente Mis discípulos» (Juan 8:31). Pensamos que en la actualidad Jesús todavía exhorta y estimula a los creyentes a seguirle y vivir de conformidad con Sus enseñanzas. La vocación de servicio que transmite Dios a Sus seguidores de hoy permanece intacta y es básicamente la misma que dio tiempo atrás a los pescadores en las riberas de Galilea: «Vengan, síganme, y los haré pescadores de hombres» (Mateo 4:19, NVI).

Los Evangelios ejemplifican la vida de Jesús y Sus discípulos más cercanos, que hicieron de su servicio a Dios la vocación de su vida. La manera y el grado en que cada cual dedica su tiempo y recursos a Cristo es una cuestión de fe y convicción personales.

  • Lucas 9:23-24; Juan 8:31-32, 15:16, 12:26; Marcos 8:34-38

Referencias Bíblicas

Lucas 9:23–24 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí, éste la salvará.

Juan 8:31–32 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permaneciereis en Mi palabra, seréis verdaderamente Mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 15:16 No me elegisteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en Mi nombre, Él os lo dé.

Juan 12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde Yo estuviere, allí también estará Mi servidor. Si alguno me sirviere, Mi Padre le honrará.

Marcos 8:34–38 Y llamando a la gente y a Sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ángeles.

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