Tolerancia religiosa y racial: la piedra angular de una sociedad pluralista
Parte integral de nuestra fe cristiana es tener una actitud de aceptación y tolerancia de todas las personas y ofrecerles un Evangelio que no haga distinciones basadas en la etnia, el color de la piel o la nacionalidad. Desde los inicios de nuestro movimiento, en 1968, La Familia ha atendido a personas de más de 150 países. Dado que nuestro movimiento se compone de gente de más de 100 nacionalidades, nuestras comunidades son por norma multirraciales.
En aras de crear una sociedad tolerante y pluralista, pensamos que es fundamental oponerse a la discriminación racial y a los prejuicios religiosos en todas sus manifestaciones, y al mismo tiempo promover activamente la comprensión y el respeto de las opiniones ajenas. Sostenemos que la vida humana es sagrada y que debe respetarse la individualidad de cada persona, pues todos fuimos creados a imagen de Dios.
Tenemos el convencimiento de que el amor de Dios es la solución a todos los problemas que aquejan a la humanidad, aun en la compleja sociedad en que vivimos hoy en día. Somos una organización religiosa orientada hacia el trabajo social. En consecuencia, traducimos esos principios al terreno práctico al comunicar el mensaje divino de esperanza, amor y salvación, y tomar parte activa en una amplia gama de labores humanitarias y de socorrismo.